Análisis del principio de devengo y del principio de caja

A la hora de planificar el funcionamiento de una empresa resulta de vital importancia tener clara la gestión que se va a llevar a cabo para asegurar y garantizar la obtención de los resultados que se desean alcanzar. En este sentido, toda entidad empresarial tiene a su disposición la posibilidad de adoptar dos modelos diferentes de gestión: el principio de devengo y el principio de caja.

El principio de devengo

Se entiende por principio de devengo aquella forma de gestión empresarial que consiste en la imputación, tanto de gastos como de ingresos, en relación con la corriente real de servicios y bienes, independientes del instante en el que se produzca la corriente monetaria o financiera derivada.

En efecto, si la empresa se decanta por la aplicación de este modelo de gestión se registrará el asiento contable del ingreso o gasto en el momento en el que este nace, sin que dependa, de ninguna manera, de la corriente monetaria; es decir, de los cobros y pagos relacionados con el ingreso o gasto correspondiente.

Resulta ineludible y obligatorio mencionar que el Plan General de Contabilidad de España considera que el principio de devengo constituye un elemento indispensable y un principio preceptivo en los registros contables de las empresas.

El principio de caja

Por su parte, el principio de caja se presenta como la manifestación de aquel modelo de gestión empresarial en el que el registro de ingresos y gastos se efectúa en relación con la corriente monetaria; es decir, la anotación contable se inscribirá en el momento en el que se produzca la entrada o salida del dinero en el haber empresarial, independientemente del periodo en el que se haya ejecutado materialmente la prestación del bien o servicio.

Con carácter general, la empresas suelen emplear este modelo de gestión del principio de caja en todas aquellas operaciones ejecutadas a plazos.

Usos y efectos del principio de devengo y del principio de caja

Una vez definidos ambos modelos de gestión, de devengo y de caja, parece obligatorio entrar a valorar manifestaciones concretas o ejemplos de su uso, así como las posibles repercusiones que pueden producirse al decantarse por uno de los dos.

De este modo, una manifestación del principio de devengo se podría contemplar en el balance de la situación de los ingresos diferidos, gastos anticipados, clientes y proveedores. Otro ejemplo se materializaría en la elaboración de la cuenta de resultados, documento en el que se informa, con carácter general, de los resultados de la gestión de la empresa en relación con las operaciones más ordinarias, esto es, ingresos y gastos.

Respecto al principio de caja, la principal ejemplificación de su empleo radicaría en la elaboración de los estados de flujo de caja. Se trata de la determinación del flujo de dinero efectivo que entra y sale de una específica sociedad, lo que constituye un indicador de relevancia para la medición de la liquidez de una empresa.

En cuanto a los efectos de la elección del criterio de devengo o del criterio de caja, estos se exteriorizan, principalmente, a la hora del devengo del Impuesto sobre el Valor Añadido o IVA.

De esta manera y como norma general, los gastos e ingresos deben imputarse conforme al principio de devengo por mandato legal expreso. La consecuencia principal de lo expresado es que el bien o servicio prestado debe ser declarado en el periodo impositivo en el que, efectivamente, se realiza, sin perjuicio del pago o cobro correspondiente; lo que, ulteriormente, puede dar lugar a desfases temporales entre las cantidades declaradas y las cobradas.

Por otro lado, al emplear el criterio de caja el devengo del IVA, el derecho a la deducción nacerá con el pago de la prestación del bien o servicio. Por tanto, no deberá inscribirse lo que no se ha cobrado.

Por último, lo cual está intrínsecamente ligado a estos modelos de gestión, merece la pena destacar la importancia que tiene que una empresa convenga a recurrir a la utilización de algún tipo de softwareprograma de contabilidad; y, especialmente, de algún programa para facturar de forma virtual, es decir, online.

Efectivamente, el uso generalizado de este tipo de programas permite no solo ahorrar en costes, sino también fomentar la seguridad jurídica, al exigirse certificados electrónicos oficiales para confirmar la identidad de emisor y receptor; y la agilidad y velocidad del proceso de facturación, a través de un procedimiento automatizado que prima la inmediatez de la disposición de la factura en manos del cliente; además de que tampoco se debe obviar el ahorro en espacio físico ni la contribución al desarrollo sostenible y medio ambiente, ya que se evita el consumo desorbitado de papel.

En definitiva, tanto el principio de devengo como el de caja poseen ventajas y desventajas y solamente las circunstancias de cada empresa van a determinar su modelo óptimo.

Haciendo click, aceptas las Condiciones legales y la Política de privacidad.

Todos los derechos reservados © 2012 - 2018 KeyANDCloud

Preguntas frecuentes

Empieza ya tus 15 días gratis

¿Tienes un cupón?