¿Cómo calcular el valor residual?

El cálculo del valor residual es uno de los trámites que suelen resultar más complicados en la contabilidad de una empresa. Así pues, debido a la importancia de hacer correctamente este cálculo, en este artículo se profundiza y explica cómo ha de calcularse este valor y en qué consiste.

¿Qué es el valor residual?

El valor residual, en el campo de la contabilidad, hace referencia al precio o valor que tiene un activo inmovilizado cuando su vida útil ha acabado. Es decir, una vez que se han deducido los gastos de amortización y depreciación aplicables a un bien intangible, lo que queda es el valor residual.

De forma resumida, podría decirse que este valor hace referencia a la cantidad de dinero que la empresa espera recibir por este activo una vez que ha acabado su vida útil. Por ejemplo, si se compra un ordenador por un precio determinado, al cabo de ciertos años acabará su vida útil para la empresa. Tras este uso que la empresa le ha dado, espera poder venderlo o entregarlo a cambio de un precio. Pues dicho precio sería el valor residual del ordenador.

Premisas necesarias para calcular el valor residual

Para poder calcular el valor remanente hay que tener en cuenta una serie de consideraciones o premisas. De lo contrario, podría ser que se incurriera en errores a la hora de calcularlo.

La primera de estas consideraciones es que este valor solo puede aplicarse sobre los activos inmovilizados. Es decir, sobre aquellos que la empresa adquiere y que se emplean en la actividad principal de la misma de forma duradera. Así pues, estos activos podrían ser edificios, maquinarias o herramientas de transporte.

Por tanto, hay que tener claro que este valor no puede aplicarse sobre otros elementos patrimoniales.

En segundo lugar se debe destacar que este se calcula sobre el valor inicial del producto bien de compra o bien de fabricación. Y, en tercer lugar, a partir de este valor se aplican los gastos de depreciación y amortización cada año. Una vez que termina la vida útil del bien en sí no será necesario restarle estos gastos.

Fórmula para calcular el valor residual

De esta manera, y teniendo en cuenta las premisas anteriores, la fórmula para calcular este valor remante sería la siguiente:

Valor residual = Valor del activo inmovilizado o intangible – Gastos de amortización y Depreciación del activo

Definición de los gastos de amortización y depreciación

La amortización y la depreciación son factores que pueden aplicarse sobre los activos inmovilizados e inciden sobre su valor. Es decir, tanto la amortización como la depreciación hacen que el valor del activo disminuya. Para poder calcular este tipo de gastos existen estimaciones generales acerca del tanto por ciento de amortización recomendada para cada tipo de bien. Igual ocurre con la depreciación.

Aplicando estos dos factores la empresa podrá estimar cuál será el valor remanente que tendrá un activo intangible cuando su vida útil haya terminado. Esto, a su vez, permitirá hacer cálculos sobre la rentabilidad de la inversión y sobre lo que se puede recuperar del propio bien.

¿Realmente es importante conocer el valor remanente?

En una empresa es de vital importancia conocer el valor remanente. Solo conociéndolo se podrá hacer una previsión de gastos e ingresos de cara a los bienes que se adquieren y que dejarán de ser válidos para la empresa en algún momento.

No obstante, dicho valor solo será de ayuda si se tiene el pensamiento de vender el activo. Si no es así, esta información no tendrá una importancia demasiado elevada.

La importancia del proceso de facturación

Lo ideal para poder tener una visión clara de los valores residuales de los activos de una empresa es tener un proceso de facturación ordenado y al día. De lo contrario, podrían generarse dudas en torno al valor inicial del activo y sobre los gastos de amortización y depreciación, lo cual podría dar lugar a desajustes en las cuentas.

Hay que pensar que en ocasiones, cuando un activo termina su vida útil, pueden haber pasado varios años. Por tanto, contar con un programa de contabilidad que contenga un proceso de facturación eficiente puede ser vital para la empresa. Sobre todo porque puede que al no tener claro cuál fue el precio de un bien adquirido, el cálculo sea erróneo y se pierda dinero a la hora de venderlo o entregarlo.

La tecnología se impone con el programa de contabilidad

La tecnología está avanzando a pasos agigantados y cada vez son más las empresas que cuentan con un programa de contabilidad en el que todo queda automatizado, registrado y ordenado gracias a un software. Así pues, el futuro ha llegado y parece que lo está haciendo en forma de programas de gestión para las empresas.

Por tanto, contar con un software de estas características puede ayudar a las empresas no solo en el cálculo del valor residual de sus activos, sino también en cualquier otra gestión contable que tengan que hacer.

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