Consejos para reducir el coste por adquisición de cliente

Uno de los mayores problemas tanto de autónomos como de empresarios es reducir el coste de adquisición del cliente (CAC). Es decir, como bien se sabe, la publicidad no es gratis. Hay que sumarle una serie de costes como, por ejemplo, la inversión en posicionamiento web, el mantenimiento de la web en la que ofrecemos nuestros servicios, etc.

Por ello, resulta fundamental reducir el coste de adquisición de cliente con el fin de ser más competitivos y obtener un mayor margen de beneficio. No obstante, hay que señalar que un consejo básico antes de pensar en la obtención del cliente y su coste es saber cuánto valen los servicios ofrecidos.

No es lo mismo invertir 20 euros en adquisición cuando el margen es de 60, que invertir 20 cuando el margen es 30. Por ello, uno de los mejores consejos que señalan los diversos estudios es que el profesional valore cuál es realmente su precio por hora de servicio o por producto a la hora de entender el propio coste de adquisición.

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El coste de adquisición: formas de reducirlo

En primer lugar, conviene señalar que el mayor gasto es la propia publicidad, es decir, el marketing, el cual puede ser tanto digital como tradicional.

Respecto al marketing tradicional, hay que señalar que este es un sector costoso y, en la actualidad, menos eficiente que el digital. No obstante, hay que tenerlo en cuenta a la hora de mejorar el branding de la empresa en cuestión. No es lo mismo tener un anuncio en la televisión nacional que en Google AdSsense, ya que lo primero solo está reservado a grandes marcas, y el consumidor final lo sabe.

Sin embargo, el branding puede llegar a no justificar la inversión, por lo que conviene optimizar los anuncios con el fin de obtener más clientes potenciales. Un buena analista es la respuesta que el empresario está buscando. De nada sirve gastar dinero en exceso en producción si un experto no nos asesora respecto a la eficacia de la misma.

En segundo lugar, respecto al marketing digital, señalar que son muchas las técnicas de esta disciplina con las que cuenta el mercado en la actualidad, pudiendo hacer una división entre SEO y SEM.

El SEO es la disciplina que estudia y aborda el campo del posicionamiento web. El posicionamiento es una de las estrategias digitales más efectivas a largo plazo. No obstante, hay que tener en cuenta que es un área compleja en la que no vale la propia experiencia, sino que conviene contratar a un profesional. Este profesional deberá tener más experiencia práctica que titulación, ya que es ante todo un campo que cambia con el tiempo de una forma rápida. De este modo, se puede observar que un erudito no sirve para los propósitos de reducir el coste por adquisición de cliente.

El SEO no solo comprende el posicionamiento, sino otras técnicas como, por ejemplo, los embudos de ventas. Si una compañía vende en el mundo digital convendrá que se cerciore de que aspectos como el diseño web, la estructura de la misma y el texto de la página se ajusten no solo a los estándares de calidad del mercado, sino que puedan rebasar a las webs de su competencia.

No obstante, uno de los aspectos fundamentales recae en el email marketing. El email marketing se fundamenta en la necesidad de convertir a los clientes en suscriptores de una newsletter con el fin de que en el futuro sigan comprando en nuestra web. Es decir, no se trata tanto de vender, sino de fidelizar futuras compras o adquisiciones.

La otra cara de la moneda es el SEM. El SEM es la publicidad en buscadores, publicidad, obviamente de pago. Es una buena estrategia a corto plazo, pero al igual que el SEO requiere el asesoramiento experto con el fin de reducir el coste de las diferentes campañas. Una de las ventajas (y diferencias) del SEM respecto del SEO es que el último es lento y requiere de buenas dosis de paciencia. No obstante, el primero arroja resultados fiables, y es más parecido al marketing tradicional.

No hay que olvidar el boca a boca digital, es decir, las redes sociales. Que compartan los contenidos de tu blog corporativo puede hacer incrementar las ventas, sobre todo si el artículo en cuestión se vuelve viral. La viralidad es una de las mejores estrategias, ya que incrementa por un elevado porcentaje el número de personas que van a visitar la web corporativa.

Sin embargo, es un arma de doble filo, debido a que el artículo puede popularizarse por varios motivos, ya sea por calidad o por algún error garrafal del mismo. Por este motivo, conviene invertir en copywriting, no solo para crear textos persuasivos, sino textos que viralicen bien en las redes sociales y mejoren el branding de la compañía.

Aplicar estos consejos de posicionamiento y marketing ayudará a reducir el coste de adquisición del cliente.

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