La infraestructura cloud por tipos y utilidades

El desarrollo de las tecnologías de la información está muy vinculado con las necesidades administrativas de las grandes empresas. La automatización de ciertas tareas abarata el coste de la gestión en las operaciones diarias. Eso ha dado paso a que en las instalaciones de las grandes empresas se habilitaran espacios especiales para infraestructura cloud.

La disminución en el tamaño físico no hizo sino acelerar esas exigencias. Pues, si bien los ordenadores no paran de incrementar sus capacidades, en mayor medida lo hacen las prestaciones para llevar los soportes físicos al terreno digital. Hablamos de los Centros de Procesamiento de Datos (CPD). En las grandes corporaciones estas infraestructuras estratégicas ocupan edificios enteros.

El nivel tecnológico alcanzado por las comunicaciones permite externalizar estos servicios. Los llamados servicios en la nube son un nuevo paradigma para multitud de empresas y particulares. Se trata de un modelo donde se realiza una gestión directa de los servicios a través de la red pero las infraestructuras materiales corren a cargo de una empresa especializada.

La idea fundamental aplicada consiste en distinguir las actividades centrales de una empresa o un particular y aislarla de aquellas que pueden ser contratadas. A partir de ese punto se construye “en la nube” la infraestructura requerida para cada proyecto empresarial o iniciativa personal.

Características básicas de la infraestructura en la nube

Antes de entrar en la variedad de modelos cloud no está de más señalar aquellos aspectos comunes a cualquier servicio de este tipo. Es muy interesante tener en cuenta estos puntos porque representan una buena parte de las ventajas y también pueden ser origen de algún inconveniente. En todo caso, siempre para tener en cuenta:

1. El acceso al servicio siempre es a través de Internet. Las compañías que dan acceso a la red no suelen coincidir con las que ofrecen servicios en la nube. Para una satisfactoria experiencia de usuario de la infraestructura implantada ambos servicios deben conjugarse a la perfección.

2. No es preciso administrar ningún hardware. Esto es casi derivado del punto anterior. La empresa suministradora del servicio en la nube corre con la gestión “material” del sistema, así como con los costes asociados de consumo energético, seguridad electrónica y mantenimiento de equipos. Para muchas industrias, es un importante ahorro de recursos financieros.

3. Ensayo de aplicaciones al mínimo coste. La posibilidad de ensayar complejos sistemas de gestión sin necesidad de habilitar los correspondientes recursos físicos. Siempre están dispuestas unas infraestructuras de hardware completas para cualquier prueba.

4. Gasto o inversión asociada al consumo. La facturación de los servicios se corresponde con el consumo realizado. No hay cuotas asignadas de tipo fijo. Esta es una ventaja económica incuestionable que a atrae a millones de clientes y que hace posible proyectos que de otra forma serían impensables.

Las ventajas del SaaS dejan obsoletos los sistemas antiguos basados en CPDs propios Clic para tuitear

Modelos de infraestructura en la nube

En cada sector o modelo de negocio se dan exigencias que son específicas para esa compañía. No se requiere lo mismo para una empresa de programación de software que para un taller textil.

Para la primera es posible que sea necesario poder administrar sistemas operativos completos y realizar modificaciones muy habituales de configuraciones estándar. Para la segunda podría valer con una aplicación completa de gestión de almacén y facturación en la nube, así quedarían más que satisfechas sus necesidades.

Para cada caso hay un escenario apropiado para desarrollar una solución a medida.

1. Infraestructura como servicio. Es conocida como IaaS (Infrastructure as a Service) por sus siglas en inglés. Ofrece el mayor grado de versatilidad. Las capacidades de computación que quedan fuera del alcance de la empresa cliente son las de administrar el hardware. En todo lo demás hay libertad absoluta para hacer y deshacer en servidores dedicados o virtuales. Para muchos sectores esta opción es casi obligada por la naturaleza de la actividad que desarrollan.

2. Plataforma como servicio. Por sus siglas en inglés PaaS (Platform as a Service), en este caso el servicio se corresponde con una infraestructura informática completa para las necesidades de la empresa. A otro nivel se correspondería con una cuenta de usuario en un sistema operativo. Hay libertad completa para instalar o desinstalar cosas pero con una infraestructura de sistema prefijada.

3. Software como servicio. Por las siglas en inglés SaaS (Software as a Service) es el nivel más ajustado al uso directo de una utilidad informática. Para una gran cantidad de empresas es, con diferencia, el tipo de servicio que mejor se ajusta a sus necesidades. Las aplicaciones solo deben adaptarse a las características de la empresa que las contrata. El control sobre la utilidad es absoluto, pero externalizando por completo los factores tecnológicos que la hacen posible.

Como conclusión, las aplicaciones de facturación y de gestión de almacenes, por su universalidad, son las auténticas protagonistas de esta última clase de modelos. Las ventajas del SaaS dejan obsoletos los sistemas antiguos basados en CPDs propios. Es la opción que más favorece centrar la actividad en lo nuclear del negocio contratando fuera todo lo demás.

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